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Dolor de rodilla

¿Qué causa el dolor de rodilla? El dolor de rodilla puede aparecer al andar, subir o bajar escaleras, correr o mantener la articulación en carga durante un rato. Con frecuencia está relacionado con sobrecarga, falta de fuerza en la musculatura que estabiliza la rodilla, o una lesión previa que no terminó de recuperarse del todo.

¿Cómo se trata el dolor de rodilla desde la fisioterapia?

El trabajo se centra en recuperar el rango de movimiento y, sobre todo, en un programa de ejercicio terapéutico progresivo que devuelva fuerza y estabilidad a la rodilla, adaptado a tu nivel de actividad y a tu objetivo.

En consulta también se ven tendinopatías del tendón rotuliano o del cuadricipital, dolor alrededor o detrás de la rótula —lo que antes se llamaba condromalacia, hoy síndrome de dolor femoropatelar—, lesiones de menisco o de los ligamentos (cruzado anterior, cruzado posterior o colaterales), la llamada «rodilla del corredor» (síndrome de la cintilla iliotibial) y, en adolescentes en crecimiento, el Osgood-Schlatter.

¿Qué haremos en la consulta?

Valoro qué gestos reproducen la molestia y defino contigo un plan de tratamiento, combinando terapia manual y ejercicio terapéutico en la proporción que necesites.

Sala de tratamiento de fisioterapia en la clínica FIKIO

Así llega la gente a consulta

Llegan tras un gesto feo en flexión o torsión, o con una molestia progresiva, señalando la línea articular y con frases como: «Al agacharme del todo o girarme me dio un pinchazo por dentro; desde entonces me da miedo ponerme de cuclillas o cargar peso».

Las ideas equivocadas que más veo

El error es creer que el menisco o el cartílago son como la suela de un zapato que solo se «desgasta» o se «rompe» de forma irreversible, exigiendo quirófano o reposo absoluto.

Sorprende el pánico al movimiento, sin saber que estas estructuras son vivas y dinámicas: al no tener un riego sanguíneo directo abundante, se nutren e hidratan mediante la compresión y el movimiento —el efecto esponja—.

El reposo las debilita; la carga progresiva y bien gestionada las estimula, desensibiliza el dolor y les devuelve su tolerancia funcional.

¿Cuánto tarda de verdad?

El manejo conservador de una meniscopatía o sobrecarga articular requiere dar tiempo al tejido para adaptarse. Con una pauta activa de fuerza y gestión de cargas, la mejoría clínica y la recuperación funcional suelen darse en un margen de 6 a 12 semanas.

Un caso

Un paciente acudió con dolor en la cara interna de la rodilla tras un gesto de flexión profunda, convencido de que tendría que operarse.

En consulta evaluamos la estabilidad real de la articulación: no había un bloqueo mecánico, sino una zona irritada con inhibición muscular por miedo al dolor. Al explicarle cómo el movimiento controlado nutre el menisco, empezamos a reintroducir carga en rangos seguros.

En pocas semanas recuperó la flexión completa, la fuerza del cuádriceps y volvió a su actividad habitual sin quirófano.

Cuándo esto no es para mí

Esto no es para mí y requiere derivación ortopédica o de urgencia si hay un bloqueo mecánico verdadero —la rodilla se queda trabada físicamente en un ángulo y no se puede extender—, si ha habido un traumatismo agudo de impacto con gran derrame e incapacidad para apoyar, o si hay signos de infección articular.

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